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  • Foto del escritorJuan Bauzá

Paseo Puerta de Tierra (1)


Paseo PT 1
Paseo PT 2

Creo que fue el arquitecto Mies van der Rohe quien, en aras de encontrarle una definición tan minimalista como el estilo que le caracterizó, rescató de un poema de Robert Browning la antes estrofa y hoy célebre frase less is more, menos es más. Además de ponerle forma lingüística a una visión particular del fenómeno de la construcción, la frase encierra una sabiduría sobre lo simple, lo puro, lo poco intervenido, y presenta casi una ética de la relación del Hombre con la Naturaleza. Eso de mantenerse sencillo, de dejar quieta a la Naturaleza y preservar la integridad de sus líneas, de intervenirla lo menos posible y dar espacio para que la contemplemos en su estado más íntegro, ha sido para los responsables de construir nuestras ciudades, en particular la Capital, lenguaje soez y obsceno. En vez de menos es más, la consigna aquí ha sido siempre mientras más mejor, y así, nos han sembrado las playas de condominios y casas para los privilegiados, bloqueándonos de paso la vista al mar (¡al mar de todos!) al resto de los habitantes de la Ciudad que, ni cabemos allí, ni podemos pagarlo.

A juzgar por el nuevo proyecto del Paseo de Puerta de Tierra, que pretende intervenir el único pedazo de costa de toda la Capital apenas intervenido por el cemento y la varilla, donde aún se puede observar el mar y recibir de frente su brisa salitrosa sin que estructura alguna se interponga o lo impida, cabe pensar que nada han aprendido los planificadores, arquitectos y constructores de ese huevo monumental cometido durante la segunda mitad del pasado siglo desde el Escambrón hasta Isla Verde. Cuando observamos objetiva y hasta tímidamente el proyecto propuesto para este litoral, con la visión de que, cuando de intervenir directamente el ambiente natural se trata, la regla de menos es más debe ser con la que se mida toda acción, y más cuando se trata del último pedacito libre de costa, se sorprende uno por la sobreconstrucción que se propone, y lo que vemos es decididamente un arquitecto enamorado del diseño Miami, despreocupado por los huevos del pasado o los contextos del presente, cobrando por pie cuadrado de diseño y guiado, convenientemente, por el principio absurdo de mientras más mejor.

Mas no se trata meramente de oponerse por oponerse al cambio y las transformaciones rutinarias de las ciudades, las cuales crecen acorde con patrones propios que bien podría llamarse naturales; se trata de no meter el otro pie en la misma palangana en la que cuando se metió el primero quedó permanentemente embarrado; se trata de exigir sensatez, cordura, respeto a la inteligencia de la población cuando se trastocan los elementos esenciales de sus vidas cotidianas; se trata de no escocotarse en la misma cáscara, de aprender de la experiencia y conocer la historia.

Nadie duda de que un carril para ciclistas en la zona es más que necesario, que rescatar la zona costera para caminantes, corredores y la comunidad es un imperativo indiscutible, que el grave problema de erosión de la costa que estar por comerse la carretera debe ser atendido, y que la reactivación económica de Puerta de Tierra que puede resultar de este proyecto es un elemento positivo para toda la Ciudad. Lo que sí cabe dudar, y es responsabilidad de la ciudadanía hacer saberlo, es la sabiduría de volver a construir estructuras frente al mar, habiéndose arruinado ya el resto del litoral haciéndolo. Pero como los fondos para construir son federales, y si no los aprovechamos, los perdemos, pues a construir se ha dicho, a sembrar aquello de cemento, de varilla, de estructuras metálicas que lucirán bien durante algunos años, pero que en los próximos reventarán sus varillas dentro del hormigón como venas esclerotizadas, y el moho se almorzará como papitas de bolsa las estructuras metálicas del propuesto restaurante y las estaciones de bicicleta cuando no se le dé el adecuado mantenimiento, que no se le dará porque no habrá el presupuesto para ello, o porque el próximo gobierno penepé, por meterle el dedo en el ojo al anterior, dejará de hacerlo. Los desarrolladores aseguran que las estructuras que se construirán no serán obstáculo a la vista desde el nivel de la calle. Los dibujos esquemáticos oficiales del proyecto contradicen esta aseveración. Queda por verse hasta qué punto la mano pesada de un arquitecto contentísimo con la abundancia será capaz de aplastar lo poco que queda libre del litoral costero de la Ciudad.


Paseo PT 4
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